Escoba

Ya está acabada la escoba. Una escoba a tamaño natural, que recuerda el trabajo humilde de la vida diaria. Cuando era un adolescente y trabajaba de aprendiz en la carpintería, el viejo jefe me decía: “Cuando no sepas qué hacer, barre.” Montones y montones de serrín y virutas al pie de las máquinas, movidos a base de escoba y recogedor. La escoba es una de las herramientas más importantes del taller. Aún hoy cuando, durante la jornada, me quedo en blanco o necesito poner mis ideas en orden, me pongo a barrer.

Leo en un libro lo siguiente: El Budismo Zen considera que la escoba es uno de los emblemas del sabio, y representa el contacto con el mundo que acompaña necesariamente a la pureza de pensamiento. La escoba sugiere simplicidad mediante la eliminación de lo innecesario, el barrido de las ilusiones, anhelos y apegos que embotan la conciencia y hace alusión al vacío en el que pueden emerger de manera espontánea, posibilidades no previstas de Iluminación.

Recuerdo la historia de un monje que se iluminó al barrer una piedra que salió disparada e impactó contra un bambú. El sonido que produjo abrió la cabezota de aquel monje a la comprensión plena.

He de confesar que simpatizo con la escoba usada como vehículo de locomoción, que ha llevado desde hace siglos por los aires de la noche a brujas y hechiceras hacia encuentros mágicos y misteriosos, aunque me parece que este tema es demasiado amplio para tratarlo aquí.

El haiku caligrafiado por Mio Takada es de Hawai Sora, que vivió entre 1649 y 1710. Lejos del sentimiento heroico, dice así:

El monje enfermo

barre el jardín

Cerezos en flor

The broom is already finished. A natural sized broom, which reminds the humble work of daily life. When I was a teenager and worked as apprentice in carpentry, the old foreman said to me: “When you don’t know what to do, sweep.” Lots and lots of sawdust and wood shavings at the foot of the machines, moved by means of broom and dustpan. The broom is one of the most important tools in the workshop. Even now when, during the day, my mind goes blank or I need to put my ideas in order, I start to sweep.

I read the following in a book: the Zen Buddhism believes that the broom is one of the emblems of the wise man, and represents the contact with the world that necessarily accompanies the purity of thought. The broom suggests simplicity through the elimination of the unnecessary, the sweep of the illusions, desires and attachments that dull the conscience and refers to the vacuum in which can emerge spontaneously, unforeseen possibilities of Enlightenment.
I remember the story of a monk who was enlightened while sweeping a stone that was fired and struck against a bamboo. The sound produced opened the head of that monk to full comprehension.
I have to confess that I sympathize with the broom used as a means of locomotion, which for centuries has taken through the air of the night to witches and sorceresses to its magical and mysterious meetings, although it seems to me that this topic is too wide to treat it here.
The haiku, written by Mio Takada, is from Hawaii Sora, who lived between 1649 and 1710. Far from the heroic feeling, it reads as follows:
The sick monk
sweeps the garden
Cherry trees in bloom
La escoba ARS Zen of ThingsLa escoba ARS Zen of Things (23)
La escoba ARS Zen of Things (6)La escoba ARS Zen of Things (21)
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