Expuesto

El taller es un ambiente controlado donde crece y se desarrolla, como si fuese una planta delicada, la obra. Tiene el punto justo de humedad y temperatura, un ritmo pausado al resguardo de miradas indiscretas. Nada interfiere entre el hacedor y la pieza. Cuando llega el momento de exponer, ese equilibrio se rompe y, de repente, el resultado de muchos meses de trabajo queda colgado en una pared desconocida, a merced de la luz del día y del juicio de todo el que se acerque.

Contemplaba detenidamente todo aquel material, ya fuera de mi control, y de alguna manera, cada creación expresaba plenamente su carácter. Alguna de ellas se rebelaba tímida y delicada, otra, grande y profunda, otra reclamando su espacio con fuerza, otra con unos delicados toques de humor en sus trazos…

Pero mi gran preocupación era encontrar una coherencia, una solvencia, un hilo conductor que uniese todas las obras con un solo espiritu… verdadero, honesto, auténtico. Ahora, todas juntas, era el momento de poner a prueba la solidez de todo un año de trabajo.

Unos días despues del comienzo de la exposición empezó otro proceso. Un proceso de despedida.  Decirle adiós a aquellas creaciones adquiridas que, después de un trámite comercial, dejan de pertenecerme y probablemente no volveré a ver nunca.  Algo tan íntimo ahora entregado, es ahora cuando el arte se realiza, cuando se desarrolla lejos de la tutela del hacedor.

Un sentimiento de agradecimiento acompaña el final de este evento, bajo el influjo de la luna llena de febrero, “la luna fría”, que nos ha sido propicia. Gracias por vuestra acogida… se ha lanzado una piedra al gran lago y sus ondas resuenan en el vacío.

 

The atelier is a controlled environment where it grows and develops, as if it was a delicate plant, the work. It has the right moisture and temperature, a pace paused protected from prying eyes. Nothing interferes between the maker and the piece. When it comes to expose, that balance is broken and, suddenly, the result of many months of work hangs on an unknown wall, at the mercy of the light of day and the trial of everyone who comes close.

I was carefully watching all that material, already out of my control, and somehow, each creation fully expressed their character. Some of them rebelled shy and delicate, another, large and deep, another one claiming its space with force, another with a few delicate touches of humor in his strokes…

But my concern was to find a consistency, a solvency, a common thread that would unite all works in one true, honest, authentic spirit. Now, all together, it was the time to test the strength of an entire year of work.

A few days after the start of the exhibition another process started. A farewell process. Saying goodbye to those acquired creations which, after a commercial process, no longer belong to me and probably I won’t ever see again. Something so intimate now delivered, is now when the art is made, when it takes place away from the tutelage of the doer.

A feeling of appreciation accompanies the end of this event, under the influence of the full moon of February, ‘the cold Moon’, which has been favourable to us. Thank you for your welcome… a stone is been launched to the great Lake and its waves resonate in the vacuum.

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