El viejo mono

Me he acordado mucho estos días del mono viejo. Con la llegada del frío se marchó mi salud y durante estas tres semanas que llevo convaleciente, sin apenas energía, la imagen querida del mono ha vuelto una y otra vez a mi mente turbia.

“El mono viejo” es la obra cumbre de un escultor japonés contemporáneo, de los mejores. Takamura Koun (1852-1934) vivió en un momento en que Japón se abría al mundo y a el le tocó conocer el arte occidental. Desconcertado por el concepto del “arte por el arte” Koun quedó influenciado y eso aportó modernidad a su escultura de origen tradicional y de carácter naturalista.

Actualmente esta escultura está en el Museo Nacional de Tokio. Se trata de una talla de madera que representa con gran realismo a un mono que, ya pasada la flor de la vida, aprieta en su mano un puñado de plumas. Lo único que ha logrado retener del águila que se le acaba de escapar. El animal, fuerte y magnífico, afronta ahora el declive y se da cuenta que aquella fuerza ilimitada de su juventud le abandona ahora. Eso se refleja en su rostro, lleno de frustración y enfado, y en su postura, sentado y apoyado, recuperándose del esfuerzo.

El viejo mono

Ciertamente estos días grises de incomodidad y dolor, de impotencia, me han dado la clave para entender la escultura del viejo mono, disfrutar de su gran belleza y compartir sus sentimientos.

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