Los cuatro cánones de la estética taoísta. El vacío

Unimos treinta radios y lo llamamos rueda; pero es en el espacio vacío donde reside la utilidad de la rueda. Moldeamos arcilla para hacer un jarro; pero es en el espacio vacío donde reside la utilidad del jarro. Abrimos puertas y ventanas cuando construimos una casa: son estos espacios vacíos lo que dan utilidad a la casa. Por lo tanto, igual que nos aprendemos lo que es, deberíamos reconocer la utilidad de lo que no es.

Lao-Tsé

Este es el último de los cuatro cánones de la estética taoísta. Es quizá este concepto del pensamiento del arte y la estética taoísta el más afín y cercano al zen. El zen y el budismo en general encuentran en uno de sus principales textos, el Hannya Shingyo, la explicación del vacío.

En este sutra fundamental se dice que la forma es el vacío y que el vacío es la forma, y cómo a través de este entendimiento, se puede ayudar a todos los seres. Esta paradoja deja de serlo pronto cuando nos damos cuenta que el objeto y su entorno se definen mutuamente. Que todo ocurre en el vacío y sin él nada ocurriría, y que el blanco necesita del negro para existir.

Dice Lao-Tsé en el Tao Te Ching: “En el Tao el único movimiento es el retorno: la única cualidad útil, la debilidad; porque aunque todas las criaturas bajo el cielo son producto del Ser, el Ser es producto del No-Ser.”

Sabían los paisajistas chinos el valor del difuminado, del empezar en el todo, en el detalle y acabar en la nada. De dejar a los objetos representados espacio para respirar, para emanar su “chi” vital y desarrollarse. Una pincelada ausente dice más que muchos trazos.

También Okakura Kakuzô en su gran-pequeña obra “El libro del té”, habla del vacío… y de la reticencia:

En el arte, la importancia del vacío se demuestra en el valor de la sugerencia. Al dejar algo sin decir, se da al observador la posibilidad de completar la idea y, así, una gran obra maestra cautiva nuestra atención hasta que nos parece que realmente somos parte de ella. Hay un vacío en el que podemos penetrar y que podemos llenar en la plena medida de nuestra emoción estética.”

Y, para terminar, una adivinanza, que tiene una cierta relación con nuestro tema:

¿Qué es aquello que, cuanto más se vacía, más grande es?

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