Los cuatro cánones de la estética taoísta. La reticencia

El mensaje no se da, lo que se sugiere no se debe decir.

Decir sin decir es el tercer principio estético del arte taoísta. Así se logra la influencia poderosa de la sugestión. El emperador Hui de la dinastía Sung escogía a los miembros de su academia entre los artistas que mejor sabían aplicar este principio estético. En cierta ocasión propuso como ejercicio que ilustrasen este poema:

 

“Los cascos de su caballo vuelven cargados

con los perfumes de las flores pisadas”

 

El artista ganador pintó un jinete seguido de una nube de mariposas.

En el arte chino, cuando las formas terminan, el significado continúa más allá, como los ecos se prolongan, lejanos, tras la voz extinguida.

A menudo el símbolo es el vehículo de la reticencia, aludir a algo, no por su significado obvio sino por lo que ello representa. El perfume de las flores se convierte en mariposas, no es necesario decir más, es algo que el ser profundo del espectador entiende perfectamente.

Encontramos un concepto análogo en la manera japonesa de entender la estética, se conoce como Yugen y, como en la reticencia taoísta, se sugiere, nunca se define. Trataremos sobre este concepto en otra entrada… por lo pronto, os planteo un reto: ¿Qué hubierais dibujado vosotros?

Este trabajo está destilado a partir de un fragmento del libro Textos de estética taoísta de Luís Racionero, una fuente de la que tanto he bebido y que recomiendo a todos, así mismo los cuatro cánones del arte taoísta hay que atribuirlos al mismo autor

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