Teteras de Yixing

Se dice que después de usar una tetera Yixing durante unos años, se puede hacer un buen té con solo poner agua caliente en la tetera vacía. Esta es sólo una de las muchas cualidades de estas teteras. A quién le gusta disfrutar del té, tarde o temprano se topará con una tetera de Yixing.

El secreto de estas teteras se encuentra en la arcilla Zisha, de un tipo muy concreto, que contiene hierro, cuarzo y mica y sólo se encuentra en Yixing. Esta arcilla absorbe los delicados aromas del té, reduce su acidez y astringencia y crea una película interior de gran valor para el bebedor de té.

La historia de las teteras Yixing se remonta a la dinastía Sung (960-1279) cuando fue extraída por primera vez arcilla de las inmediaciones del lago Taihu, en China. Sus colores terrosos, sin pretensiones, y su belleza sutil maduraron y prosperaron en las dinastías Ming y Qing (1573-1911).

Ya en los primeros cargamentos de mercancía china que viajaron a Europa se incluían estas características teteras de barro rojo, iniciando una tradición de exportación que continúa hoy. Los intelectuales y eruditos chinos de entonces escogieron como sus preferidas a estas pequeñas teteras con el sello Yixing impreso en la parte inferior, que provenían de una zona situada a 120 millas al Noroeste de Shanghai, en la provincia de Jiangsu y durante los siglos XVII a XIX las coleccionaron, apreciándolas como parte del arte clásico chino.

La arcilla Yixing se encuentra de manera natural en tres colores: ocre, rojo de cinabrio y marrón violáceo. Los otros colores se crean mezclando estos tres o añadiendo pigmentos minerales. El color negro, por ejemplo, se obtiene añadiendo óxido de cobalto y el azul, añadiendo óxido de magnesio. Todas las arcillas naturales de Yixing se llaman zisha, pero la más apreciada es la zishayao, por su alta concentración de hierro que produce el característico marrón violáceo, también llamado “piel de pera”.

El tamaño pequeño de las teteras se debe a que eran consideradas de servicio individual y se acompañaban de unos bols diminutos, de los cuales no se consideraba excesivo un consumo diario de cien.

Uno de los atributos de las teteras Yixing es su capacidad de retener el calor, los pequeños poros que se producen en el momento de cocer la pieza retienen el calor y el aroma, y el bajo coeficiente de encogimiento de la arcilla permite que un artesano experto construya una tapa que encaja a la perfección, manteniendo la temperatura y retrasando la oxidación del té.

La arcilla que se extrae con color amarillo se volverá rojo cinabrio después de la cocción, esa arcilla se obtiene de la mina en grandes terruños que son dejados a la intemperie durante un año, después se seca y se muele hasta llegar a convertirla en polvo. El polvo se cuela por un cedazo para liberar la arcilla de impurezas y después se mezcla en un tanque con agua limpia. Tres días después se traspasa a un tanque similar donde se deja secar al sol, entonces se corta en bloques que se someten a un proceso de vacío para extraer el exceso de humedad antes de poder venderse a los artesanos. Más tarde el artesano golpea la arcilla repetidamente con un mazo pesado, añadiendo agua para conseguir la textura deseada, en un proceso que suele durar dos días. Se considera preparada la arcilla cuando cortándola con un cuchillo muestra un interior suave y brillante, sin rastro de agujeros de aire.

Normalmente una tetera pasa por las manos de un solo artesano, este golpea un pedazo de arcilla hasta convertirla en una lámina, de la cual, con plantillas, corta el cuerpo de la tetera y la tapa. Más tarde se montan las diferentes partes en un sencillo torno manual usando barbotina (una mezcla muy diluida de agua y arcilla) y presionando las juntas con espátulas. A partir de una primera forma redonda se moldean una infinidad de tipos de teteras, se graban motivos en la arcilla tierna o se suavizan las superficies con herramientas hechas de madera o cuerno de búfalo. No se usan esmaltes en Yixing, usarlos sería inutilizar la principal propiedad de este tipo de alfarería, su porosidad.

Es el momento de que las teteras pasen a manos del maestro de los hornos para cocerlas. Antiguamente se usaban los llamados “hornos dragón”, nombre que les viene de su aspecto, por la noche parecían grandes dragones que echaban fuego por la boca, trepando por la montaña. Hoy se usan hornos eléctricos o diesel.

A principios del S. XVI los artesanos empezaron a marcar su obra con firmas o sellos. Esta tradición continúa y sirve para conocer el taller y la persona de donde proviene la pieza.

Los artesanos que hacen las Yixing son sometidos a un largo aprendizaje bajo la supervisión del maestro, recibiendo rigurosas instrucciones en todos los aspectos de su oficio.

Sin duda, una tetera de Yixing es una preciosa obra de arte además de un instrumento diseñado para cumplir su cometido a la perfección.

(A partir de un texto de Holly Mountain)

Anuncios