El Zen de las cosas

Para hallar el zen de las cosas se debe prestar atención, al acercarnos con calma a un objeto puede producirse cierta resonancia, una identificaciín que se traduce en belleza. Si encontramos algo bello es porque identificamos algo similar en nuestro interior.

Hacía tiempo que me preguntaba cómo vivir en una sociedad que experimenta tal cantidad de cambios y, a la vez, realizar mi función.

Cuando me ordené monje zen sabía que tendría que seguir mi vía por un camino no andado antes y que era mi responsabilidad ganarme la vida y, a la vez, ayudar a las personas (y a mí mismo).

Un día entendí que sólo podría realizar mi cometido siguiendo mis inclinaciones naturales. La búsqueda de la belleza, del misterio que anima las cosas, es algo instintivo en mí desde niño. Sólo hacía falta darle forma a esa búsqueda, una estructura que permitiese compartir con los demás quizá una sombra, quizá un gesto, quizá un momento brillante que llene el espíritu de gozo y que nos permita sobrellevar la existencia a menudo árida. De esa intención nace este espacio en la red.

La sensación que experimento ahora la podría describir usando un haiku de mi querido Santoka:

何を求める風の中ゆく

¿Qué pretendo encontrar
internándome en el viento?

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